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Lunes, 09 Diciembre 2019 11:58

Crítica de la película 'O que Arde' de Oliver Laxe, Premio del Jurado en Cannes y nominada a 4 Goyas.

Escrito por  Publicado en Críticas películas 2019-2020 , Festivales de Cine 2019-2020

ESPECIAL CULTURAENCADENA.COM MEDIO INVITADO AL REC Festival Internacional de Cine de Tarragona


Oliver Laxe acerca su “O que Arde” al Rec Festival Internacional de Cine de Tarragona en su edición del 2019. Y lleva al máximo esa expresión de que menos es más. Es decir, aquí no hay grandes efectos especiales. El efecto especial es la naturaleza en sí, apoyada en la brillante fotografía de Mauro Herce y en unas interpretaciones brutales. Destaca entre todas las de una Benedicta Sánchez que lo borda como madre de Amador, un pirómano que sale de la cárcel tras cumplir dos terceras partes de su condena. Luego volveremos a ella, ahora vayamos a la historia.

Como he comentado Amador sale de la cárcel y vuelve al pueblo de su madre. Allí las miradas de desconfianza de todo el mundo, no le facilitan la vida a un hombre destrozado, que en su rostro deja claro, como indica otro de los protagonistas, que su vida no ha sido fácil. Amador busca en ese pueblo la tranquilidad, las no preguntas, el día a día, vivir sin vivir como su propia madre le advierte. Parece que estar con las vacas, su perra Luna y cuidar de la granja ya sean más que suficientes. Pero la aparición de un nuevo personaje, despertará las ganas de vivir de Amador y quizás con ello viejos fantasmas del pasado. Utilizo la palabra “quizás” con la mayor rotundidad posible, vean la película y ya me entenderán...


Antes de conocer a Amador, nos quedaremos embrujados con ese plano de unas máquinas arrasando con todo los árboles que encuentran a su paso. Y es ese plano un claro ejemplo de esos efectos especiales de los que disfruta la película. Esa fotografía, que nos hace amar en cada uno de sus planos  una tierra, una tierra sencilla, vieja, agotada, pero que invita al espectador a sumergirse en ella en cada plano. Pero también una fotografía que nos hace sentir al mismo tiempo atracción/terror ante el fuego, los incendios y la brillante manera con que la cámara muestra los estragos que produce en la tierra. Una tierra con gente que sólo quiere tirar hacia adelante y que en cierto momento verán sus planes truncados. 

Oliver Laxe no se ha complicado la vida y ha mostrado una realidad desnuda, perdón que insista en eso, en la falta de artificios/efectos especiales. Y eso dota a la historia, sencilla sin grandes giros de guión, de una mayor efectividad posible. Efectividad a la que ayuda y mucho Benedicta Sánchez. Que gracias a “O que Arde” consigue una más que merecida nominación a Los Goya. Cada una de sus miradas, palabras y andares roban la atención del espectador. Es una mujer consciente de que sus mejores días han pasado y desprovista de ese egoísmo/cobardía que nos lleva a no querer estar solos cuando vemos que estamos en la recta final de la vida.

Una nominación acompañada de las otras tres que “O que Arde” ha conseguido: Mejor Película, Mejor Director y Mejor fotografía.  Nominaciones que hacen justicia a una película que merece más de un visionado. Y conseguir que la taquilla, como raras veces hace, haga justicia a la calidad que la pantalla muestra.


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